Esto es lo que las políticas de privacidad dicen sobre ti

Leyendo las Políticas de Pivacidad

Con la era tecnológica, millones de personas descargan cientos de aplicaciones y navegan por distintos dominios cada día. Con tal de aligerar las acciones que queremos llevar a cabo aceptamos los requerimientos de políticas de privacidad y las cookies sin apenas detenernos a leerlas. Por lo tanto, ¿sabemos lo que aceptamos? ¿Nos preocupa realmente nuestra privacidad tanto como aparentamos?

El secretario general de Amnistía Internacional declaraba en la web de la organización que Google es una de las empresas que más subyuga la vida de los ciudadanos, debido a que “acumulan un poder sin igual sobre el mundo digital por medio de la recopilación y monetización de los datos personales de miles de millones de personas. Su control insidioso de nuestras vidas digitales menoscaba la esencia misma de la privacidad y es uno de los problemas de derechos humanos que definen nuestra época”; por lo tanto, no es compatible con el derecho a la privacidad recogido en el artículo 18 de la Constitución, donde se garantizan los siguientes derechos: honor, intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Además, en el punto 4 del artículo se establece que “la ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos”.

Google -además de mantener publicadas en su web sus anteriores Políticas de Privacidad -mantiene actualizada su última versión que entró en vigor el 15 de octubre de 2019. Tal y como se recoge en esta última versión la empresa sostiene que la información que obtienen se usa “para proporcionar los mejores servicios a todos nuestros usuarios: desde determinar información básica, como el idioma que hablas, hasta datos más complejos, como los anuncios que te resultarán más útiles, las personas que más te interesan online o los vídeos de YouTube que te pueden gustar”. Sin embargo, Google recoge la información de los usuarios incluso si no están registrados o no han iniciado sesión. Esto lo hace mediante “ identificadores únicos vinculados al navegador, la aplicación o el dispositivo que utilices”.

¿CÓMO RECOGE LA INFORMACIÓN GOOGLE?

Para Google, un identificador único es una sucesión de grafías y caracteres con los que “identificar de forma exclusiva un navegador, una aplicación o un dispositivo”; los cuales varían su duración y pueden ser cambiados por los usuarios.

Hay una gran variedad de formas de utilizar los identificadores; por ejemplo, para “mejorar la seguridad, detectar fraudes, sincronizar servicios como la bandeja de entrada del correo electrónico del usuario, recordar las preferencias del usuario y ofrecer publicidad personalizada”. Asimismo, aquellos identificadores que quedan acumulados en las cookies sirven para que las páginas web muestren el resultado de la búsqueda realizada en el idioma que esté predeterminado por el usuario.

No obstante, la web no es la única en usar estos identificadores, si no que es un recurso usado tanto por distintas plataformas “para reconocer un dispositivo concreto o una aplicación de dicho dispositivo” como por fabricantes, quienes añaden a los distintos dispositivos identificadores únicos en diversas formas; una de ellas es el número IMEI (en el caso de los teléfonos móviles). Con ellos se pueden personalizar los servicios de Google en los dispositivos de los usuarios -ya sean móviles, tablets, altavoces inteligentes, ordenadores -o examinar los problemas que puedan surgir en los servicios que Google ofrece en el dispositivo.

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Respaldar nuestros servicios siguiendo nuestras instrucciones y de conformidad con nuestra política de privacidad y otras medidas de seguridad y confidencialidad aplicables

Ante las inquietantes pesquisas que salieron a la luz este verano sobre es presunto rastreo que realiza Google aun sin permiso de los usuarios, Jonathan Mayer -ex tecnólogo jefe de la oficina de ejecución de la Comisión Federal de Comunicaciones -explica en una declaración recogida por La Vanguardia que “si permiten que los usuarios desactiven algo llamado ‘Historial de Ubicaciones’, entonces todos los lugares donde mantiene el historial de ubicaciones deben estar apagados”.

Estos datos pueden ser compartidos de una forma externa a Google, como un derecho reservado, según apuntan en la web, si consideran “que es razonablemente necesario acceder a esos datos o utilizarlos”; como por ejemplo atender procesos o normativas solicitadas por las autoridades competentes, prevenir fraudes o problemas de seguridad, cumplir otras condiciones de servicio y proteger al público general (y a la misma empresa) de posibles daños a sus derechos o seguridad.

A menudo Google puede colaborar con empresas de confianza que tratan los datos personales en nombre de la primera para, de esta forma, “respaldar nuestros servicios siguiendo nuestras instrucciones y de conformidad con nuestra política de privacidad y otras medidas de seguridad y confidencialidad aplicables”.

En la web, además, se detalla que “si Google participa en una fusión, adquisición o venta de activos, seguiremos garantizando la confidencialidad de tu información personal y avisaremos a los usuarios afectados antes de transferir esta información o antes de que quede sometida a una política de privacidad diferente”; por lo cual, en estos casos los datos “no identificables” de ciertos usuarios sí son compartidos.

 

Las nuevas tecnologías pueden constituir un riesgo si no son debidamente usadas; ya que podemos llegar a exponer nuestra privacidad sin ser demasiado conscientes de ello. Según declaraba la investigadora Carissa Véliz en El País, “Google y Facebook no están en el negocio de los datos. Están en el negocio del poder”. La investigadora del Centro Uehiro de Ética Práctica de la Universidad de Oxford recomienda hacer uso de la imaginación frente a esos datos que piden las empresas y puede que no sean del todo necesario ofrecer: “Imagina que alguien te pide el teléfono en un bar y no acepta un no por respuesta. ¿Qué harías? Tal vez estarías tentado de darle un número falso”.

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