El barco se arrestó por impagos. Ahora hay más de 200 muertos

El barco se arrestó por impagos. Ahora hay más de 200 muertos

El nitrato de amonio, sustancia causante de la explosión, llegó al puerto 7 años atrás en extrañas circunstancias, y nadie quiso hacerse cargo de ella.

Martes, 4 de agosto de 2020 alrededor de las 6:00 p.m. en Beirut, capital de Líbano. Una columna de humo en el puerto de la ciudad alerta a ciudadanos y transeúntes, que comienzan a grabar. Apenas unos minutos más tarde, a las 6:08 p.m., el incendio parece intensificarse y la nube de humo se torna rojiza, desencadenándose una gran explosión cuya onda expansiva causa daños graves en un radio de varios kilómetros respecto del punto 0.

LA CAUSA DE LAS EXPLOSIONES

Las explosiones que han sacudido el puerto de Beirut han sido el resultado de una serie de acontecimientos. 

La hipótesis principal posiciona en el origen de lo ocurrido a unas chispas desprendidas de unos trabajos de soldadura en uno de los almacenes del puerto, que provocan ese incendio inicial. Es este el que causa la primera de las explosiones al alcanzar un suministro de fuegos artificiales cercano, de ahí que en la primera torre de humo se aprecien pequeños destellos. Al entrar en contacto esta explosión con 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenados en el almacén número 12, es cuando se desencadena la segunda, de gran magnitud y efectos devastadores para el puerto y la ciudad. 

PERO, ¿QUÉ ES EL NITRATO DE AMONIO?

El nitrato de amonio es una sustancia química altamente reactiva, es decir, tiene gran capacidad de reacción. No se trata de un producto combustible, sino oxidante, lo que quiere decir que no puede arder por sí mismo, sino que tiene que estar expuesto a otro cuerpo que sí lo sea o que se encuentre a altas temperaturas. Se trata de un compuesto químico utilizado principalmente como fertilizante para las plantas debido a su alta carga de nitrógeno, aunque también es usado en el campo industrial y de explosivos. 

El primer ministro de Líbano, Hassan Diab, ha declarado que el nitrato de amonio llevaba 6 años almacenado en el puerto sin los requisitos de seguridad necesarios. 

¿CÓMO LLEGA EL NITRATO AL PUERTO DE BEIRUT?

La llegada de la sustancia a aguas libanesas se produce en noviembre de 2013 a bordo de un barco moldavo llamado Rhosus. La ruta del mismo comenzó en Georgia y debía terminar en Mozambique, pero el capitán del barco, Boris Prokoshev, recibe una orden del propietario que indica que deben hacer una parada no prevista en Beirut para recoger una carga. 

Como consecuencia de una serie de filtraciones y problemas técnicos, el barco, que ya contaba con 27 años de antigüedad, es incautado por las autoridades libanesas, debiendo quedar el capitán y varios tripulantes retenidos a bordo. El  buque y su tripulación fueron abandonados tanto por el propietario como por sus fletadores, quienes parecían haber perdido el interés en la carga. Prokoshev identifica al dueño del buque como Igor Grechushkin, un hombre de negocios de 43 años al que se ha localizado en Chipre, cuyas autoridades ya han identificado e interrogado. Según medios chipriotas, el nombre que recibe la empresa de Grechushkin, y a la que pertenece el Roshus, es Teto Shipping

Una foto tomada a Prokoshev durante una de las protestas para su liberación y la de sus compañeros muestra las mismas bolsas de nitrato de amonio que se almacenaban en la el puerto, cuyas etiquetas permiten leer el nombre de la empresa propietaria del material: Rustavi Azot LLC de Georgia. Este nombre aparece también en los documentos de embarque del viaje de 2013. 

Debido al desentendimiento de los responsables del Roshus y su carga, la negativa de las autoridades libanesas a hacerse cargo del nitrato, las leyes migratorias y el fracaso de  esfuerzos diplomáticos y políticos, la tripulación se ve obligada a recurrir a Shiparrested.com, una red que facilita el arresto y liberación de barcos en más de 1.000 puertos en todo el mundo.

En 2015 esta red publica el informe m/v Rhosus – Arrest and personal freedom of the crew (Arresto y libertad personal para la tripulación), firmado por los dos letrados que intervinieron en el proceso, Charbel Dagher y Christine Maksoud. En el primer párrafo se puede leer que “El 23/9/2013, m / v Rhosus, con la bandera de Moldavia, zarpó de Batumi Puerto, Georgia rumbo a Beira en Mozambique con 2.750 toneladas de nitrato de amonio a granel. En ruta, el buque enfrentó problemas técnicos que obligaron al capitán a entrar en el puerto de Beirut”. Fueron varias demandas por parte de los acreedores del barco las que provocaron “tres órdenes de arresto contra el buque” […] siendo los esfuerzos por establecer  contacto con los propietarios del barco, los fletadores y los dueños de la mercancía para obtener los pagos fallidos”

Los impagos de los trámites de liberación y las leyes migratorias condujeron a parte del personal a quedar arrestado en el barco, por lo que los abogados solicitaron “al Juzgado de ‘Asuntos Urgentes’ una orden para dejar en libertad y repatriar a la tripulación […] haciendo énfasis en el peligro que enfrentaba la misma por la naturaleza del cargamento -nitrato de amonio-. Es en el mes de agosto de 2014 cuando el capitán y sus tripulantes quedan libres para volver a casa. 

 “Debido a los riesgos asociados al nitrato de amonio a bordo en el buque, las autoridades portuarias descargaron la carga en almacenes del puerto. El buque y la carga permanecen hasta la fecha en el puerto esperando subasta y / o disposición adecuada”, reza el final del informe. 

¿QUÉ HICIERON LAS AUTORIDADES LIBANESAS CON EL NITRATO DE AMONIO?

Las 2.750 toneladas del nitrato que portaba el Rhosus fueron trasladadas y almacenadas en la bodega 12 del puerto sin las medidas de seguridad necesarias -recordar que se trata de una sustancia que debe permanecer completamente aislada-.

¿QUÉ OCURRIÓ CON EL RHOSUS?

Según el New York Times, el barco fue desplazado 300 metros al norte del muelle, donde permaneció hasta 2018. Debido a las graves filtraciones, en febrero de ese mismo año comenzó a hundirse, quedando totalmente sumergido en días. el buque nunca fue retirado de las aguas del puerto.

Según los documentos adjuntos vía Twitter por Salim Aoun, parlamentario legislador libanés, tanto la Aduana Libanesa como los responsables del puerto solicitaron durante 2016 y 2017 al poder judicial vía carta la retirada de los sacos de nitrato de amonio, su exportación o venta, sin obtener ninguna respuesta o medida al respecto.  

Según documentos a los que ha tenido acceso Reuters y fuentes de información de alto nivel consultadas, en julio de este mismo año, funcionarios de seguridad del país advirtieron al Primer Ministro y al Presidente del riesgo que suponía el almacenamiento del nitrato de amonio en el puerto. 

Diversas personalidades políticas del país han solicitado a la Liga árabe que lidere la investigación para asegurar la independencia e imparcialidad de la misma. 

DAÑOS CAUSADOS POR LA EXPLOSIÓN 

El estruendo llegó a escucharse incluso a 220 kilómetros de Beirut, en Chipre. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, las ondas sísmicas provocadas por la explosión equivalen a un terremoto de magnitud 3’3 en la escala Richter.  

La segunda explosión ha dejado totalmente destruido el puerto, el mayor almacén de alimentos de Líbano en el que se almacenaba el 80% del grano del país, así como el 60% de las importaciones totales. Un crucero que se encontraba anclado en el puerto, el Orient Queen, quedó totalmente volcado, uno de sus tripulantes desaparecido y, otro, muerto. Edificios residenciales, de ocio, comercios y hospitales de las inmediaciones se han visto gravemente dañados, muchos de ellos destrozados, en ruinas. Se han encontrado escombros en lugares a 3’5 kilómetros de distancia respecto del lugar del estallido. 

La situación sanitaria del país, que ya era delicada por la crisis de la COVID-19 (unos 7.500 positivos y 90 fallecidos por la enfermedad, datos con fecha del 14 de agosto), ha visto sobrepasado su límite. Según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad de Líbano, Beirut registra 220 muertos y más de 7.000 heridos. 

El Hospital de Saint George, uno de los más grandes y con mayor capacidad de la ciudad, ha visto dañadas la mayoría de sus plantas, por lo que las autoridades sanitarias de este y otros centros se vieron obligadas a trasladar pacientes incluso a otras ciudades. Además, diverso material sanitario, como vacunas, se encontraba almacenado muy cerca del puerto. En el momento justo de la explosión, este hospital vio nacer a un bebé, quien fue asistido con la linterna de un teléfono móvil. 

Michel Aoun, Presidente de Líbano, ha cifrado el valor material de los daños provocados por las explosiones en 15.000 millones de dólares (12.750 millones de euros aproximadamente). 

Pero estos no son los únicos problemas a los que se enfrenta Líbano.

El país atraviesa actualmente la peor crisis económica desde el fin de su guerra civil en 1990 (1975-1990). El hundimiento de su divisa es histórico, llegando la libra libanesa a perder un 70% de su valor respecto del dólar estadounidense. La tasa de paro del país es del 30% y en marzo inclumplió por primera vez el pago de su deuda externa, de 86.000 millones de dólares, un 150% más del valor del PIB.

La crisis económica, la mala gestión del ejecutivo libanés, los numerosos casos de corrupción entre la clase política y la división que existe dentro de la misma, tuvieron como resultado que el 17 octubre de 2019 comenzasen una serie de protestas sociales lideradas por gente joven del país en ciudades como Beirut y Trípoli, a las cuales se unieron rápidamente otros sectores de la población de diferentes edades, creencias e ideologías políticas. Todos en busca de una vida digna en su país. 

Las protestas, que se vieron frenadas con la llegada del coronavirus, han vuelto aún con más fuerza tras la catástrofe. El pueblo libanés está ejerciendo una gran presión sobre la clase política, a la que responsabilizan de lo ocurrido. Fueron convocadas el sábado 8 de agosto bajo el lema “Día del Juicio”. Las manifestaciones se tornaron violentas, resultando 700 personas heridas y 1 policía muerto. Desde que comenzaron, hubo incendios, asaltos a varios ministerios y enfrentamientos con las autoridades. Al día siguiente, la Ministra de Información de Líbano, Manal Abdel Samad, presenta su renuncia. 

El lunes, 10 de agosto, el Primer Ministro, Hassan Diab, anuncia la dimisión en bloque de su gobierno, apenas 6 meses después de la formación de un nuevo Gobierno. A la de Información, se suman el Ministro de Medio Ambiente, de Defensa, Justicia y Finanzas. Las dimisiones han llegado al Parlamento, donde 10 de los 128 diputados también las han presentado. El Presidente (Michel Aoun) y el portavoz del Parlamento (Berri), siguen en sus puestos. 

El pueblo libanés, entrenado en el sufrimiento, sigue luchando en sus calles para que en su historia se escriba un punto de inflexión que los  lleve hacia algo mejor.