“Por si necesitáramos vernos”: Este fue el entramado intelectual y comercial que encaminó el actual consumo de ideas
Política, Sociedad

“Por si necesitáramos vernos”: Este fue el entramado intelectual y comercial que encaminó el actual consumo de ideas

En 1913  Antonio Maura  escribía una carta a un destinatario, a quien avisaba de que estuviese al alcance del teléfono, por si necesitaban verse. Cuatro años más tarde,  Ortega y Gasset  escribía otra carta a ese mismo destinatario en la que además de expresar su conocimiento sobre el nacimiento del nuevo periódico El Sol, manifestaba la voluntad de “reunirse con ellos en Madrid en la última semana de este mes”. En 1945, el  Conde de Romanones  remitía al mismo destinatario una carta en la que le notificaba del envío del último libro que había escrito. Meses antes,  Ramón Gómez de la Serna  hacía lo propio pero al revés, le pedía a este reiterado destinatario que le enviase una “velazqueña fotografía”.

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Carta de Maura a Urgoiti - 30/01/1913

“Qº amigo: por el resultado de una conversación que he tenido hoy con el ( ), después que él trató con la ( ) del consabido ( ) del cual teníamos antes hablado el ( ), infiero la probabilidad de que mañana por la tarde, ya tarde, por ejemplo hacia las 8, me sea necesaria otra entrevista con usted. No le ruego desde ahora que usted se moleste, porque dependerá de que antes me enviare el ( ) un proyecto de redacción. Lo que hago es decir a usted que convendría que estuviese a dicha hora al alcance del teléfono, por si en efecto necesitáramos vernos. Favor es ( ) es de nuevo interés en vísperas del Carnaval que también ocasionará ausencia del ( ) por largo plazo.” FUENTE: Archivo Urgoiti

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Carta de Gómez de la Serna a Urgoiti

“Mi muy querido y admirado Don Nicolás: le agradecí mucho sus palabras desde la inseparable Suiza y el envío del artículo de Azorín. A propósito precisamente de Azorín quería pedirle el favor de que remitiese una prueba en tamaño corriente de la admirable fotografía que, con tanto acierto del sitio y del gusto, usted le hizo en el Escorial. A continuación de mi “Goya” en la editorial “La Nave” la biografía de él y quisiera que figurase esa velazqueña fotografía entre sus páginas gráficas. Perdone mi petición y desde esta soledad depuradora vaya a usted la reiteración de mi fervor espiritual y con él el afecto de Ramón Gómez de la Serna.” FUENTE: Archivo Urgoiti

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Carta de Ortega y Gasset a Urgoiti - 1917

“Mi querido amigo: no le extrañe que no respondiese su carta. En primer lugar me causó penosa impresión el momento de la derrota. Ya demás veces trato ponerme al habla con mis hermanos. No creo que haya duda respecto a la resolución de estos pero de todas suertes quisiera reunirme con ellos en Madrid en la última semana de este mes. Por mi parte claro es que, sea vendiéndolas sea revendiéndolas yo he de romper este último hilo que con El Imparcial me unía. Me escriben y me hablan de un periódico que van vosotros a sacar a La Luz con el título “El Sol”. Supongo que aunque esté todo bien dispuesto no lo echaron a la calle hasta el día siguiente al levantamiento de la suspensión de garantías (…)” FUENTE: Archivo Urgoiti

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Carta del C. de Romanones a Urgoiti - 28/02/1945

“Mi distinguido amigo: muy grata impresión me produce su carta. Agradezco muy sinceramente sus elogios porque conozco el carácter de usted, y más aún sus parcas censuras con las cuales coincido más que con los elogios. Le envío el libro de “Reflexiones” advirtiéndole que una parte de él, como no se publicó la he llevado al “breviario”. ¡Cuánta sustancia tienen las dos últimas líneas de su carta!¡Si se pudiera hablar! Reciba un saludo y quedo muy suyo.” FUENTE: Archivo Urgoiti

 

Todas estas cartas tienen un destinatario común:  Nicolás María de Urgoiti . Ingeniero de profesión, revolucionó la industria papelera de la época, creó varios periódicos y una editorial, y su labor profesional estuvo guiada por el compromiso con la modernización de España. Nació en Madrid en 1869, aunque su infancia la pasó en San Sebastián (País Vasco). Se incorporó en 1894 a la fábrica de papel de Cadagua (Vizcaya), y fue ahí donde iba a empezar su andadura empresarial. Asciende en 1901 a la dirección, y en su afán por luchar contra las deficiencias que arrastraba el sector papelero, fusionó varias fábricas dando lugar a la primera gran empresa papelera en España: La Papelera Española. Mercedes Cabrera, en su libro biográfico sobre Urgoiti, argumenta que para llevar a cabo ese proceso de transformación, Urgoiti no solo se fija en otros sectores en auge (como por ejemplo los altos hornos), sino que se fija en Europa, y especialmente en Alemania, uno de los países con el sector industrial más potente.

Para comprender el empeño de Urgoiti es necesario constatar su contexto, sin el cual no se entiende nada. El sector industrial español a comienzos del siglo XX era débil, dependiente de unas políticas de protección arancelaria que repercutían en la importación de materias primas. La España que vivió Urgoiti era una España atrasada en comparación con Europa, sumida en un importante proceso de modernización económica, industrial, social y política. Una España que acoge a un importante número de intelectuales, artistas y científicos comprometidos con su época. 

La prensa de entonces era eminentemente de índole política. Los periódicos estaban sustentados por partidos políticos, que los utilizaban como órgano de expresión institucional. Es por ello por lo que la praxis periodística giraba en torno a lo doctrinal y dogmático. Necesitaban papel, por lo que acudirán a la empresa de Urgoiti para conseguirlo. Estos periódicos iban a ser, por tanto, sus primeros clientes. Se establecerían así unas  relaciones comerciales y políticas que harían a Urgoiti protagonista de la vida pública.  

La Primera Guerra Mundial supondría una enorme “conmoción”. Encarece el precio del papel, incidiendo directamente en un aumento de los costes de producción para la prensa. Pronto se intensificó el conflicto entre la propia prensa y la industria papelera, el cual llevó a Urgoiti a tomar una decisión crucial:  desplegar un conglomerado de infraestructuras culturales con las que sustentar la demanda de papel de su empresa principal  (La Papelera Española)

CRONOLOGÍA DE SUS CREACIONES (DESLICE)

 

Todas estas infraestructuras culturales fueron el órgano de expresión tanto de gran parte de la Generación del 98, de la Generación del 14 y de la Generación del 27. Las maniobras estratégicas de Urgoiti han marcado, de una manera u otra, el actual sector editorial español: 

  • Las infraestructuras y el personal de la Agencia Febus serían confiscados por las tropas franquistas tras la guerra civil, e iban a ser  utilizados por la Agencia EFE  para abastecer de información a todo el territorio nacional e internacional. 
  • El periódico “El Sol” fue tomado como referencia para la creación, en 1976, del periódico El País, el diario con más tirada actualmente. Uno de los tres fundadores era el hijo de Ortega y Gasset:  José Ortega Spottorno . El País era el resultado de su idea de “servir a las aspiraciones intelectuales de la sociedad española”, intención que declaró en 1966 tras fundar  Alianza Editorial .
  • El intento de conseguir beneficios por la vía del control del mercado contribuyó a reproducir el paradigma de concentración empresarial en el sector, que iba a ser el modelo que se afincaría a finales del siglo XX y en la actualidad.

 

TENGO UN WHATSAPP, ¿QUIÉN SERÁ?

Actualmente, la información que nos llega pertenece a unos pocos. La multitud de periódicos que consumimos se encuentran bajo la tutela de varios grupos mediáticos, y estos, a su vez, de unas pocas compañías empresariales. Así pues, las principales compañías en España son el  grupo PRISA  (que contiene a El País, El Huffington Post, As, etc.), el  grupo Planeta  (en él, La Razón, Onda Cero, etc.),  Unidad Editorial  (El Mundo, Marca, Expansión, etc.),  Vocento  (ABC, Cadena COPE, etc.) y  Grupo Godó  (con La Vanguardia, Mundo Deportivo, etc.), entre otros. No podemos olvidar un actor importante que ya se ha consolidado en este juego comunicativo: Internet.

Según el economista, sociólogo y profesor universitario de Sociología y de Urbanismo en la Universidad de California en Berkeley,  Manuel Castells , vivimos una situación de “autocomunicación de masas a través de pantallas”. En su libro Comunicación y poder, Castells habla de que las nuevas herramientas de comunicación nos llevan a una situación en la cual, una persona desde su hogar, pueda generar un mensaje que pueda llegar a todas las masas. Este es el caldo de cultivo perfecto para la propagación de todo tipo de ideas, de percepciones, de aspiraciones intelectuales o de elementos culturales. 

Todos estamos bajo redes intelectuales. Este concepto viene a nombrar al mecanismo que permite la transmisión de información entre sujetos, así como la formulación de nuevas teorías y críticas, que se generan en consecuencia a dicha transmisión. Los movimientos y contactos de Urgoiti ejemplificaron lo que las redes sociales actuales han potenciado: hacer de estas redes intelectuales algo masivo. Se ha abierto otro camino a la información que, sin dejar de ser transmitida de boca en boca o a través de libros y prensa, ha pasado a ser transmitida de un modo más efectivo, llegando a cada una de las personas que poseen un dispositivo conectado a internet (en España, el 86% de la población, según el INE). 

Todas estas redes de influencia y poder inciden en el consumo de nuestras propias ideas. ¿De dónde vienen nuestras ideas?¿Son nuestras? ¿Dónde reside la innovación? Las grandes compañías mediáticas del país, los catálogos de las editoriales, los promotores de nuevas infraestructuras comunicativas o las interacciones en redes sociales, canalizan con mayor o menor acierto las interpretaciones de los sucesos, cuantifican la exposición a un determinado bagaje ideológico y, en definitiva, conducen nuestra visión del mundo.  

 

 

24/06/2019

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